“Enseñar a los niños a contar está bien, enseñarles lo que cuenta es mejor” Bob Talbert

La educación en valores es imprescindible en el aprendizaje y desarrollo de los niños y jóvenes. Debería ser una materia fundamental en la escuela y una que todos los maestros pudieran enseñar.

No se debería asumir que sólo la familia puede y debe transmitir valores, o que sólo en la casa es dónde deben recibir esa instrucción. Porque los niños y jóvenes se desenvuelven en otros lugares e interactúan con otras personas. En todos esos espacios se deberían poder educar y transmitir valores. En todos los espacios se debería complementar y reforzar lo que se enseña en las familias sobre los valores.

Nunca ninguna educación en valores será redundante o será demasiada. Cuanto más educación en valores haya en varios lugares, mucho mejor. Es necesario que los niños y jóvenes estén expuestos constantemente a los valores porque es bien sabida la abundancia de antivalores a los que están expuestos.

Los niños y jóvenes consumen en mayor o menor medida las redes sociales, las películas, series, canciones, videos, noticias, etc, los cuales son muchas veces foco de transmisión de los antivalores. Si ellos ven, escuchan o leen mucho sobre antivalores, entonces lo ideal sería que vean, escuchen, lean y hablen mucho más sobre los valores. Es mejor que muchas sean las personas que les hablen a los niños y jóvenes sobre los valores para que puedan reconocer bien su importancia.

Los maestros podríamos dedicar unos minutos de nuestra clase para poder reflexionar sobre algún valor. Para ello, existen una variedad de recursos que podemos utilizar, tales como los cuentos, lecturas, canciones, videos, películas, dinámicas, frases, proyectos, campañas, historias de vida, etc. Es cuestión de elegir aquel recurso que más se ajuste a las características del grupo y que más les llamen la atención. También se pueden alternar los recursos para hacer la educación en valores más dinámica.

El tiempo que dedicamos a esta educación en valores dentro del aula no es ningún tiempo perdido. Al contrario, es un tiempo ganado. Creo que el momento de reflexionar sobre valores debe ser el momento más importante de la clase, incluso más importante que las explicaciones de las lecciones o los exámenes. Porque lo que enseñamos con los valores no les estamos enseñando sólo para la escuela sino también para la vida. Y las lecciones de vida son las más importantes. Aunque no lo veamos al instante, los valores que enseñamos algún día les servirán y los utilizarán.

Además, la educación en valores es trabajar en la prevención. Si educamos la honestidad, prevenimos la mentira. Si educamos la generosidad, prevenimos el egoísmo. Si educamos la tolerancia, prevenimos la discriminación, etc. Es una gran metodología para prevenir muchos problemas y conflictos actuales.

Entonces, apostemos por la educación en valores. Que, como educadores, esta sea nuestra norma y nuestro principio que guíe nuestra práctica. Enseñemos a los niños y jóvenes no sólo lo académico sino lo que es realmente importante.  

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