
En esta ocasión, les presento la historia y experiencia de la educadora María Laura Alderete Ortiz, de 28 años. Ella realizó el profesorado en Educación Inicial en la Universidad Iberoamericana, recibida en el 2013; y luego estudió Psicología Educacional en la facultad de Filosofía de la Universidad de Asunción, recibiéndose en el 2019.
Para mí fue muy importante conocer su experiencia como educadora, ya que pude conocer más acerca del trabajo del docente en otros sectores. Me pude dar cuenta del gran trabajo que realizan y de las diferentes dificultades que atraviesan en el desempeño de su función. Además, me hizo valorar y apreciar lo que es esta profesión y el mucho esfuerzo que demanda de los que la practican. Me hizo tener en cuenta la dedicación que cada día ponen las personas que tienen a su cargo niños y jóvenes para lograr su bienestar y proveerles de una educación de calidad.
Primeros pasos como docente
Desde niña, Laura recuerda que “en edad escolar de primaria me pasaba jugando a ser profesora. Le ponía a mis juguetes en fila y les enseñaba a cantar o les retaba como mi profe de sala”. También comparte que, luego de terminar el colegio como abanderada, “quería seguir algo de renombre… Me metí al cursillo de odontología pero me aburría”. Luego de darse cuenta de que esa carrera no era para ella, obtuvo una beca en una universidad privada en dónde se decidió por seguir la carrera de Educación Inicial por el interés en la malla curricular. Ya como estudiante, “me enamoré de la carrera en especial de lo que sería psicología”. Una vez terminada esa carrera y luego de entrar a Psicología en la Universidad Nacional, “elegí educacional que no estaba en mis planes y puedo decir que termine con honores y no me refiero a buenas notas sino al aprendizaje que te deja el convivir con esta carrera del cual estoy sumamente enamorada”.
Laura menciona que su primera experiencia como educadora “fue reemplazando por maternidad en plurigrado en el año 2011 en el Jardin Kunumi que depende de la fundación Promu. Estuve ahí por 3 meses”.
Luego de eso, realizó su pasantía de la universidad en la Aldea SOS del bañado Tacumbú “Rayito de Luz” en el 2012. La pasantía sólo era exigida por 6 meses, pero como “me enamoré del lugar”, hizo un voluntariado allí por otros 6 meses.
Más adelante, en el 2013, Laura cuenta que estuvo 2 años en el Jardín La Natividad de María “como profesora titular de la sala de prescolar por la tarde, y por la mañana estaba como estimuladora temprana en la Fundación ‘Hay un niño en tu camino’ en el barrio Tablada. Mi función era de maestra mochilera: debía cargar la merienda y los materiales a los barrios carenciados con niños en situación de vulnerabilidad para trabajar en una casa asignada donde los niños del barrio debían reunirse conmigo. Ahí estuve 3 meses”.
Cuando ya estaba en la Facultad de Filosofía de la UNA, “todas mis pasantías requeridas las realicé en la Escuela República del Perú N° 17 y en el Colegio Comercio 3, que son la misma institución, y me di cuenta que me gustaba más trabajar en escuelas oficiales con niños en situación de vulnerabilidad”.
También comenta que “como las pasantías requerían mucho, no pude trabajar oficialmente en una institución, entonces me dedicaba a realizar apoyo escolar en mi casa con alumnos de primaria y secundaria”.
En el 2017 se desempeñó por 1 mes “como maestra titular de sala blanca con niños lactantes en la Fundación Casacuna. Luego conseguí concursar por el MEC para la guardería de la Municipalidad de Asunción donde actualmente trabajo desde la fecha como titular de sala turno mañana; en el turno tarde siempre como profe de apoyo escolar de todos los niveles y en el turno noche estuve enseñando psicología para un cursillo privado para el examen de ingreso de FiloUNA”.
La educación y el ejercicio de la profesión docente
Para Laura, “educar no solo es impartir conocimientos y evaluar, es también enseñar para la vida con el corazón, en todos los niveles”. Agrega además que “muchas veces fui pañuelo de lágrimas, consejera, amiga, confidente, compañera de juegos”.
Laura expone que “ser docente es ser consciente que para el niño y la niña somos muchas veces los únicos quienes enseñan que está bien y que está mal”. Resalta que la instrucción no sólo debe ser académica, ya que los docentes “somos modelos y ejemplos para ellos (los estudiantes). Somos quienes enseñamos hábitos, valores, el reconocer un error y pedir disculpas, el aceptar que somos diferentes uno frente a los otros y que debemos aceptarnos como tal con nuestras diferencias y similitudes, con nuestras fortalezas y debilidades”.
Durante sus años como docente, Laura aprendió muchas enseñanzas valiosas, tales como que los docentes “muchas veces aprendemos de los alumnos. El aprendizaje es recíproco”. También aprendió a tener en cuenta que, al impartir las clases, “no siempre va a ser así como planeaste”. Con respecto a los padres de los estudiantes, menciona la importancia de su colaboración en la asistencia a las reuniones y en los casos en donde hay que realizar derivaciones a profesionales correspondientes.
Otra enseñanza muy valiosa que Laura comparte del nivel inicial donde se desempeña es que, para los niños, “vos como profe sos modelo. Lo que dice la profe es como debe hacerse. Sos su ejemplo; si mi profe dice así, así se hace, no acepta sugerencia de los padres”. También, desde el nivel secundario, recalca que “no es solo enseñar. Es hablar y conectarse con ellos para ganarse su atención y cariño. La profe que conecta con ellos y tiene empatía es la mejor profe. Para el nivel universitario, también sos un ejemplo como persona y como profesional”.
Ella disfrutó especialmente “el amor incondicional de los chicos, el beso, el abrazo, la florcita que vio en la calle y te trajo por que se acordó de vos, el saludo en la calle que te reconoce como su profe o que fuiste su profe”.
También, Laura resalta que se tiene que tener en cuenta que la profesión docente “no empieza ni termina en el aula. No es como un oficinista que sale de la oficina y ahí deja y termina el trabajo. El docente lleva planillas, planeamiento, evaluación, tareas que corregir, así como preparar manualidades, entre otros”.
Dificultades en el desempeño de la profesión
En el trabajo docente, muchas veces puede resultar difícil el trabajo en equipo con otros maestros. Laura comparte que le resultó difícil “la falta de empatía y de compañerismo entre colegas de la misma institución”. Agrega que muchas veces hay competencia entre los mismos relacionada a las funciones que deben cumplir. Además, menciona lo difícil que resulta la comprensión de otros maestros, autoridades y padres, cuando uno tiene alguna situación de salud y debe ausentarse a las clases por ese motivo. “Olvidan que sos un ser humano”. A esto que comparte Laura, me gustaría agregar que, como seres humanos, a todos nos puede pasar el presentar alguna enfermedad o alguna situación en la cual debemos tomarnos un tiempo y dejar de asistir al trabajo. Esto no porque así lo deseemos, no porque no queramos trabajar, sino porque la situación o la enfermedad nos va a impedir el desempeñarnos de manera eficiente en el lugar en donde estamos. El docente es una persona, y como tal, se le pueden presentar los mismos problemas que todos atravesamos. En estos casos, es fundamental el apoyo y la tolerancia de los colegas, el compañerismo y trabajo en equipo, ya que se trata de colaborar entre todos para ofrecer lo mejor a los estudiantes.
La valoración del docente en el Paraguay
Laura también reflexiona que “lastimosamente para la sociedad hay un prejuicio de ser docente, o al menos yo así lo percibía, de que es ¨poca cosa¨ y yo debía aspirar a más. La docencia es una profesión, tanto en privada como en oficiales, muy poco valorada”. Ella hace hincapié en las numerosas responsabilidades de los docentes: “el trabajo no sólo es en aula, sino también fuera de ella, realizando planeamientos, preparando talleres, participando en capacitación, reuniones de padres, actividades extracurriculares como paseos, días especiales, actividades culturales, clausuras… Todo fuera de tu horario de clases u horario de trabajo, pero no se te paga horas extras ni tampoco recibís un reconocimiento especial pues es ¨parte de tu trabajo¨”.
Además, expresa que, en el día del maestro, se le felicita y reconoce a los docentes pero que esto no ocurre durante el resto del año. Es importante para ella “apreciar lo que es esta profesión. Con esta pandemia la mayoría tiene ese pensamiento de que los docentes no queremos trabajar, sabiendo que ahora el oficio es de 24hs, 7 días a la semana, incluyendo feriado, olvidándose de que también sos una persona con una vida, hijos, familias y con derecho a descansar”.
Resalta que “al menos en Paraguay, es la remuneración peor pagada. Mucho estudio, mucha capacitación y a veces ni alcanzas el sueldo mínimo para subsistir. Para ser docente sí o sí debes tener título del área; no podes ejercer nomás porque sí como en otras ramas, y para ello requiere tiempo y dinero. Pero en el campo laboral la paga no compensa muchas veces el sacrificio empleado. Es más, dependiendo de la institución en la que se trabaja, cumplís otras funciones que solo la docencia. Me tocó limpiar baño, repasar mi sala de clase… No hago de menos la actividad”… pero agrega que las autoridades parecieran que están esperando que uno haga más que enseñar.
Características y habilidades fundamentales del docente
Al referirse a las características que debe tener un buen docente, Laura menciona que: “deben poseer herramientas didácticas y acompañamiento interinstitucional, trabajo en conjunto con profesionales como psicóloga, fonoaudióloga, enfermera o psicopedagoga para tratar a niños con necesidades especiales. A la docente debe gustarle su trabajo porque eso se percibe en el trato a los niños. Debe poseer paciencia, respeto, experiencia, saber pedir ayuda y ayudar. El trabajo en equipo es fundamental”. Agrega además que “sería ideal que el docente aprendiera lenguaje de señas para ser más inclusivos y, en el caso de no haber niños con discapacidad, de igual manera enseñar a los demás para poder construir una sociedad más inclusiva”.
Algo muy importante que menciona Laura acerca de la salud mental de los docentes, es que deben ser “evaluados constantemente por profesionales de la salud para medir su nivel de estrés”. A ella le tocó presenciar situaciones en donde los docentes perdían el control y no sabían manejar sus impulsos, lo que repercutía en la forma de tratar a los alumnos que muchas veces era muy lejos de ser la apropiada.
De igual manera, Laura comenta que lo que más la ayudó en su práctica como docente fue “el poder observar las distintas poblaciones y como las demás docentes manejan su clase, además que la práctica es mil veces mejor que la teoría”.
En cuanto a las recomendaciones para otros docentes, Laura expresa que “cada docente es distinto, la población estudiantil también, ya sea del nivel que fuese o, inclusive, si es de la misma clase social y grado, sigue siendo distinto y cada una debe aprender por experiencia propia. No es algo que podes recomendar ya que cada niño es un mundo diferente y nada puede ser aplicado de manera general, al igual que en la parte técnica, cada docente es encargada de planear de acuerdo a su criterio y creatividad”.
Por su parte, Laura considera que tiene las siguientes fortalezas como educadora:
- “Empatía con el alumno y la alumna
- Capacidad de escucha
- Creatividad”
La profesión docente en el Paraguay
Laura considera que, para que la profesión docente mejore en el Paraguay, es muy importante que los docentes sean tolerantes y no hagan discriminaciones con respecto a diferentes factores, tales como el género, orientación sexual, entre otros. Menciona que “desde nuestra área, podríamos colaborar a ser una sociedad más inclusiva, dejando de lado los prejuicios. No siempre es todo contenido o evaluación, sino es enseñar y educar para la vida. Ser más tolerables y más humildes. Las instituciones educativas son como el segundo hogar del niño o la niña, donde pasan más tiempo y comparten con sus pares”.
También expresa lo siguiente: “Debemos aceptar a los alumnos y alumnas con diferentes capacidades. Para ello, debemos estar preparadas con diversas herramientas. Aceptar a los alumnos y alumnas con diferentes gustos o preferencias sexuales, aceptar que las alumnas y alumnos tienen los mismo derechos y las mismas capacidades para realizar diferentes tareas; que el alumno puede expresar sus sentimientos abiertamente, como por ejemplo llorar en público sin ser etiquetado despectivamente, que la alumna puede sentir curiosidad sobre la sexualidad y su cuerpo sin necesidad de ser etiquetada o juzgada por ello”.
Además, refiriéndose a la situación generada por la pandemia con las clases virtuales, su expectativa era que la profesión docente fuera más valorada por los padres, pero no siente que fue así, ya que muchos todavía tienen esa concepción de los docentes como “flojos y haraganes”. Laura expresa que le gustaría que los padres se pusieran en sus lugares, “en un aula con 20 alumnos, cada uno con necesidad de aprender, con gustos y preferencias diferentes, con tiempos de aprendizaje diferentes. A eso sumarle la poca remuneración, que por más que ames tu labor, económicamente no te alcanza para sobrevivir y debes buscar actividades extras para poder subsistir, generándote un estrés, olvidándote que sos un ser que tiene una familia que quiere compartir, que tenés derecho a tener un descanso o recreación como todos los demás”.
Algo también muy importante que Laura agrega es que, muchos, deben trabajar y estudiar al mismo tiempo. El estudio conlleva también sus propios gastos. Muchos deben trabajar ocho horas para poder pagar esos gastos. Además, tienen conjuntamente las responsabilidades del estudio y del trabajo, lo cual genera mucha carga para una persona. Esto puede resultar en un desgaste físico y mental para poder terminar el estudio. Laura comenta que esto “no es imposible, pero sí difícil y es algo que se debe valorar bastante. Gracias a mis padres que me inculcaron los valores de responsabilidad y perseverancia es quien soy hoy en día”.
La realidad de los niños y jóvenes
Con respecto a algunos problemas que enfrentan los niños y jóvenes del Paraguay, Laura menciona los siguientes:
- “El poco acompañamiento familiar, dejando al niño que arrastre toda su vida escolar esa carencia, afectándole emocionalmente. Eso se ve reflejado en su aprendizaje.
- En zonas rurales: la distancia de la casa a la institución y el alto índice de deserción escolar por dicho motivo.
- El poco o casi nulo acceso a internet. Muchos no saben cómo usar una computadora.
- El eterno tabú de la educación sexual. El embarazo precoz por la nula información sobre métodos anticonceptivos. El no hablar de relaciones sexuales no significa que los adolescentes no experimentan, provocando también deserción escolar”.
Importancia de la educación primaria
Como educadora, Laura tiene muchos mensajes y palabras que expresar para todas las personas en general sobre la educación y sobre la profesión del docente, especialmente en el nivel en el cual a ella le toca trabajar:
“Es tan cliché escuchar que la educación es el futuro pero no dimensionas el verdadero significado de esa frase. En especial, en el nivel inicial, siempre escuché bromas sobre que no hacemos nada, sólo cantamos y pintamos con los niños, pero ese aprendizaje es tan enriquecedor para el niño. Todos pasamos por la primera escolarización e influye mucho el carácter y dedicación de esa primera docente para nosotros en cuanto a nuestro futuro escolar, si nos va a gustar o no la escuela. En el nivel inicial, a simple vista, ese cantito ayuda al niño a desarrollar habilidades cognitivas, a socializar, a memorizar, a compartir, a discriminar sonidos. Esa simple pintura ¨sin salir de la raya¨ ayuda al niño a tolerar su frustración, a seguir indicaciones, a aprender figuras y colores, a ejercitar su motricidad fina y gruesa, a lograr un desarrollo emocional e interpersonal. Todas esas actividades son planeadas con anticipación con un propósito y un fin educativo para el niño, donde a medida que avanza de grado o curso va superando obstáculos de acuerdo a su edad y capacidad”.
“La educación es la única rama que crece con nosotros, nunca dejamos de aprender, inclusive de adultos, en la universidad o en el trabajo siempre hay alguien que nos enseña o nos muestra cómo realizar una actividad. Es decir, directa o indirectamente, somos docentes a mi parecer, por ello donde más se debe invertir es en la educación para tener personas capacitadas para enfrentar la vida”.
Por último, Laura considera que es importante que las escuelas cuenten con las siguientes enseñanzas o recursos:
- “Manualidades, un oficio, no sólo los bachilleres técnicos.
- Un idioma extranjero de su agrado, al igual que el guaraní hablado, no sólo escrito.
- Clases de desarrollo personal, oratoria y retórica, teatro.
- Promover como en otros países clubes de acuerdo al gusto y preferencia del alumno como canto, ajedrez, robótica, etc.
- Un equipo técnico que asesore y acompañe al docente en su labor.
- Un amplio espacio físico.
- Distintos profesionales capacitados en su área”.
Comentario final
Es bien sabido que la instrucción académica, las escuelas y demás instituciones educativas fueron ampliamente afectadas por esta pandemia. De la noche a la mañana, los estudiantes fueron privados de ir a las escuelas y continuar con su educación. De ahí en adelante, ellos y sus familias tuvieron que hacerse cargo de su instrucción. De igual manera, los docentes tuvieron que buscar la manera de adaptarse a esta situación y poner mucho más de sí mismos para continuar educando a los niños y jóvenes que estaban a su cargo. Muchas personas tomaron consciencia de lo que realmente significa enseñar, educar y guiar a niños y jóvenes. Una tarea que requiere de mucho trabajo, de mucha entrega y de mucha dedicación. Lo que Laura compartió nos abre la mente de todo lo que implica la profesión docente y de todos los aspectos que, a simple vista, no se ven. Así como ella mencionó, el trabajo del docente va mucho más allá de la enseñanza en el aula.
Por sobre todo, Laura nos resalta la importancia de ver al docente como una persona humana; como una persona que también tiene limitaciones, dificultades, derechos y, como tal, también debe ser comprendida y respetada. Así como Laura, también opino que es una profesión poco valorada en la sociedad y que la percepción que muchos tienen de los docentes no es la acertada.
Es fundamental el apoyo de las familias, de las comunidades, de las autoridades y de las personas en general. Es fundamental el trabajo en conjunto y la colaboración de todos para lograr ofrecer la mejor educación a los niños y jóvenes. La responsabilidad no debería recaer sólo en el docente, sino en la sociedad en general.
Además, me gustaría resaltar todo lo que Laura expresó acerca de lo que hace falta mejorar en esta profesión, en especial el de la tolerancia, aceptación y no discriminación a los niños y jóvenes para alcanzar a ser una sociedad más inclusiva. Si deseamos transmitir valores como la bondad, tolerancia, comprensión y respeto, los educadores debemos ser los primeros en ser ejemplos para los niños y jóvenes. Como expresó Laura, los profesores son modelos para los niños y “Los niños necesitan más modelos que críticos” (Joseph Joubert).
Agradecimiento
Por último, me gustaría agradecer a Laura por compartir su experiencia y sus reflexiones acerca de la educación y la docencia. En lo personal, me ayudó a apreciar más a los docentes, y en especial, a tener en cuenta la importancia de esa primera educación, de esas primeras maestras, de esos primeros trabajos, cantos, dibujos y aprendizajes de la infancia. Todo lo que mis maestras del nivel inicial me enseñaron, me ayudó a ser la persona que soy ahora. Los primeros pasos son los más importantes. La primera educación es la que guía el camino del estudiante.
También, me gustaría agradecerle por su esfuerzo, dedicación y entrega a cada niño que tiene bajo su cargo. Gracias porque, a pesar de las dificultades, sigue dando lo mejor de sí y sigue apostando por la educación. Gracias por ayudar a tantos niños en situación de vulnerabilidad, que quizás muchas veces no tenían a nadie más quién los ayude. Estoy segura de que esa entrega y dedicación no ha sido ni es en vano, sino que ha dado y sigue dando muchos frutos en todos esos niños. Gracias, Laura, por ser docente y por el gran amor a tu profesión y a los niños.



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